Metejón

 

El ‘lunfardo’ era una ‘jerga’ (variedad lingüística) hablado acá en los barrios ‘bajos’ (pobres) de Buenos Aires de principios del siglo XX y aunque se perdió su uso casi completamente, todavía se conservan algunas palabras. Entre ellas, ‘metejón’, que significa ‘enamoramiento apasionado, exagerado, sin límites’. Y creo que metejón es la palabra que mejor viene a ilustrar los sentimientos del Néstor (Nesti) hacia mí, después del ‘encuentro’ sexual que tuvimos durante carnaval.

El martes a la tarde, cuando el Nesti me dejó en la esquina de casa y antes de que yo, llegara a abrir la puerta de mi casa, ya me había mandado un ‘sms’, diciéndome que ‘recién nos sepáramos y ya me estaba extrañando’. Y ‘mensajitos’ de parecido tenor se repitieron durante lo que quedaba del martes y durante todo el miércoles, jueves y viernes. Finalmente, el viernes, a la tardecita, me llamó al celular para preguntarme si podíamos reunirnos, el sábado cerca del mediodía en un bar de la costa.

Yo le dije que sí, que no tenía compromisos y que podía ir. Quedamos en encontrarnos a eso de las 11 del mediodía, en un bar de la costa, que además ser muy pintoresco, tiene una vista espectacular al río y a las islas, además de estar muy de moda. Yo no fui en el auto porque en la zona es imposible encontrar estacionamiento. Así que me fui en en ‘colectivo’ (micro-ómnibus) que me dejó a unas cinco ‘cuadras’ (500 mts) que recorrí caminando.

El Nesti ya había llegado y me esperaba impaciente, tanto que pensó que yo no iba a ir. Apenas me senté, pidió cerveza para beber y ‘tostados’ (sándwiches calientes de miga) para acompañar a la cerveza y no beberla así nomás, sin nada. Para esa hora, el bar estaba casi totalmente colmado de gente y las mesas colocadas en el interior y en el amplio jardín, rebosaban de gente. Aquello medio que nos incomodó porque no íbamos a poder hablar tranquilos…

Así, en voz muy baja, con un volumen inaudible para todos los que nos rodeaban, desarrollamos una conversación, más o menos, así:

Nesti: antes que nada, te doy las gracias por venir. No sabés lo que te extrañé. No puedo explicarte lo que sentí en estos días. No sé si está bien que te lo diga pero sos mi ‘talón de Aquiles’, mi máxima debilidad, mi vulnerabilidad, En doce horas, pasaste de ser de un completo desconocido a alguien que me volvió totalmente loco y te adueñaste de mí de una manera como nunca nadie lo hizo: ni mi mujer, ni mis hijos, ni mis viejos. Nadie. 

Y siguió hablando ‘loas’ de mí hasta que me puse colorado de la vergüenza que sentía. Lástima que me lo decía un tipo. Qué bien me hubiera venido que lo dijera una chica y que se lo dijera a mi vieja… jeeeeee… Pero bueno, tengo que aceptar que todo lo positivo que despierto, lo hago siempre, en el sexo ‘fuerte’… Será ese mi destino…???

Yo: bueno, Nesti, la verdad que no sé que decirte… gracias…

N: no me tenés que dar las gracias, te digo lo que siento, de verdad. Nunca sentí por alguien, esto que estoy sintiendo por vos. No pude concentrarme en todos estos días. Tu cara estaba continuamente en mi pensamiento. Tu cuerpo en mi memoria. Todo vos se adueñó de mí. Incluso, varios se dieron cuenta que yo estaba ‘ido’ y me preguntaron que me pasaba. Les decía que nada, que me sentía medio cansado, pero que se me pasaría. Qué les iba a decir…??? Que estaba loco de amor y/o calentura  por un ‘pibito’…??? 

 Y: no sé qué decirte Nesti, ‘posta’ (verdad) que no sé…

N: sabés otra cosa…??? Hasta ahora creí que mi vida era fantástica: tenía salud, dinero y una familia a la que amo y me ama. Qué más podía pedirle a la vida…??? Ahora me doy cuenta que hay ‘otra’ felicidad, que es la de tenerte. Vos sos mi ‘verdadera’ felicidad. Vos llegaste a mi vida para hacerme completamente feliz. Me creés…??? 

Y: sí Nesti, te creo… pero no sé que decirte… te agradezco todo lo que decís de mí, pero no sé, me parece exagerado…

 N: exagerado…??? exagerado, no… Es que vos sos ‘especial’. No sos igual que los otros chicos que conocí. Sos diferente, no sé, tenés algo distinto a todos los que conocí hasta ahora. Sos muy ‘maduro’. Tenés una forma de pensar, de decir las cosas o de hacerlas, tan diferentes a los chicos que conocí hasta ahora…!!! Sos más desenvuelto, más simpático, más lindo. Sos carismático, te hacés querer. Me hiciste sentir que para mí, sos imprescindible. Que no puedo estar sin vos. Creo que me enamoré de vos, Lu.

Y: mirá, Nesti… no te confundás. No es amor lo que sentís por mí, sino que creo, que lo que tenés, es un flor de ‘metejón’… jaaaaaa… Personalmente , no creo en el amor a primera vista. Creo que el amor es un sentimiento que se construye pero que no nace espontáneamente. Esto que te pasa a vos conmigo, me pasó pero no con gente ‘grande’, sino con chicos que conocí y que fueron parejas mías. Pero nunca con un tipo ‘grande’ porque nunca me gustaron los tipos ‘grandes’, pero vos también sos distinto, hay algo en vos que me gusta y me atrae, por eso, me fijé en vos. También te ayudaron el alcohol y la ‘cocaína’ que me diste, sino no, no sé si hubiera pasado algo entre nosotros, pero bueno, pasó lo que pasó y punto. 

 N: está bien, pero no te creas que te quiero solamente para ‘coger/follar’. Quiero vivir la vida con vos a mi lado. Con vos me puedo dar el ‘lujo’, de tomar algo juntos o ir por ahí o hacer algún viaje, sin tener que andar escondiéndonos de todos, porque no se te nota para nada que sos gay. Me gustás porque nos pueden ver juntos que nadie va a pensar nada raro y porque te puedo presentar a mis amigos porque sos un pibito maduro, educado, centrado, que no me va a hacer quedar mal. Y eso, en el ámbito en el que me muevo, aunque no lo creas, es muy importante.

Y: y sí…

 N: sabés…??? tengo un departamento de ‘un ambiente’ (un dormitorio) cerca de la ‘Siberia’ donde vos estudiás. Lo estoy arreglando y pintando porque el contrato de locación venció a fines del año pasado y lo quería volver a alquilar. Pero, ahora que te conocí, quiero dejarlo para que lo usemos como lugar de ‘encuentro’, qué te parece…??? 

Y: no sé… me parece buena idea…

N: pero tendrías que pasar por el departamento todos los días, cosa que vean que alguien vive ahí y no está desocupado. Cuando lo tenga listo, te voy a llevar para que lo conozcas, así te doy las llaves y de paso, vamos mirando y comprando los muebles que más te gusten, así lo vamos amoblando… te parece…???

Y: sí, está bien…

N: bueno, no hablemos más… Querés que nos vayamos…??? Me gustaría pasar por el negocio y hacer ‘algo’. Querés…??? 

Y: bueno… vamos…

N: ves lo que digo…???

Y: qué…???

N: que sos ‘distinto’ a los demás chicos gays que conocí. Claro que no fueron más que tres o cuatro desde que me casé pero eran muy interesados. Querían que les diera dinero a cada rato o que les hiciera regalos. Y a pesar de todo, me ponían mil excusas para tener sexo. Parecían mujeres…!!! Les faltaba decirme que andaban con ‘la regla’ (estaban menstruando) para no coger…!!! Vos no sos así… 


Y: …

Mientras íbamos caminando a buscar el auto del Nesti, se dio, lo que el Nesti, tanto temía. Nos ‘topamos’ (encontramos de frente) con un matrimonio conocido. Obviamente que nos detuvimos e intercambiamos los saludos de rigor. El Nesti, me presentó como el ‘hijo de un amigo’ y ‘nuevo empleado de la inmobiliaria’. Conversaron un rato y nos despedimos. A mí me quedó ‘picando’ (dando vueltas) en la cabeza, eso de ‘nuevo empleado de la inmobiliaria’… La mentira podría convertirse en realidad. Por qué no…???

Cuando llegamos al edificio de la empresa inmobiliaria del Nesti, obviamente que ya no había nadie. Los sábados trabajan hasta las 12 del mediodía y nosotros, llegamos, pasadas las 13. La empresa ocupa todo el piso y la oficina del Nesti está ubicada en la parte de atrás. Está fantásticamente decorada y tiene un enorme ventanal que da a un balcón que tiene una vista espectacular, de la ciudad por un lado y de la costa, del río y de las islas por el otro. Y aunque estábamos solos, el Nesti cerró la puerta de la oficina y le dio doble vuelta de llave.

Totalmente tranquilos y en un ambiente más que íntimo, encendió el aire acondicionado. Después abrió un ‘frigobar’ que tiene disimulado como mueble y sacó 2 botellas, una de ron y la otra de Coca Cola. Las destapó, preparó en un vaso un ‘Cuba Libre’ y me lo ofreció, pero le dije que no y que prefería tomar Coca Cola solamente… De uno de los cajones del escritorio, sacó el consabido polvito blanco que quiso hacerme aspirar, pero le dije que era temprano para empezar con ‘eso’. 

El Nesti hizo un gesto que no alcancé a interpretar y tampoco él aspiró. Así que empezamos a ‘transarnos’ (acariciarnos, besarnos y todas esas cosas). El Nesti me sacó la chomba. Me metió las manos por debajo del slip y estaba acariciándome las nalgas y yo, sobándole la pija con mis manos, cuando sonó su celular por primera vez. Al principio lo dejó sonar pero como la comunicación se interrumpía y volvían a insistir varias veces, no le quedó otra que atender.

Era la esposa la que llamaba, preguntándole donde estaba y que recordara que tenía que llevar a los hijos a la casa de fin de semana de ‘fulano’, en dónde festejaban el cumpleaños del hijo de ese tal ‘fulano’. Y que ella, iba al club con varias amigas más y que se se había comprometido a pasar a buscarlas. El Nesti le contestó que ya iba para la casa, que se desentendiera de los hijos y que siguiera con sus planes, que él ‘ya’ pasaba a buscar a los hijos.

Mientras se acomodaba la ropa, me dijo que no me enojara pero tenía que ir a buscar a los hijos para llevarlos a un cumpleaños. Yo le dije que estaba bien, que no había problema y que yo me arreglaba, para tomar un taxi y volver a mi casa. El Nesti me contestó que no, que tenía tiempo para llevarme a mi casa y me preguntó si a la tarde pensaba hacer ‘algo’. Como le dije que no, quedamos en que en un par de horas, me llamaría al celular para arreglar un nuevo ‘encuentro’.

Cuando puso el auto en marcha, no sé que fue lo que le hizo cambiar de opinión, pero el Nesti me dijo si lo quería acompañar, así de paso, conocía a los hijos y ellos me conocían a mí. Les iba a decir que yo era el ‘nuevo’ empleado que estaban buscando para trabajar en la inmobiliaria, así se iban acomodando a la idea de verme seguido. Yo lo miré y me preguntó si me gustaba esa idea. Yo le contesté que sí, pero que me iba a gustar más si la hacía realidad y no fuera una simple mentira.

El Nesti me miró sin comprender lo que le decía. Así que le expliqué que si él quería, yo podía pasar a ser, de ‘verdad’, el ‘nuevo’ empleado de la inmobiliaria. Así, matábamos ‘dos pájaros de un tiro’: yo conseguía el trabajo que estaba buscando y él me conseguía a mí. No le mentíamos a nadie y podíamos pasar mucho tiempo juntos sin que nadie sospechara de mi presencia junto a él. Al Nesti le encantó la idea y me dijo que sí. Y se preguntaba cómo no se le había ocurrido a él esa idea, sabiendo que yo estaba buscando trabajo y que esa, era la posibilidad que los dos estábamos buscando, para estar siempre juntos y no tener que andar justificándole a nadie, de mi presencia a su lado. Íntimamente, los dos sabíamos que nos estábamos metiendo en un posible ‘berenjenal’ (lío) pero igual le dimos para adelante. Total, ya estábamos ‘jugados’ (en riesgo) y nos daba lo mismo, si la jugada nos salía ‘pato o gallareta’ (bien o mal). Al fin y al cabo, desde siempre pregono que ‘cada uno es el arquitecto de su propio destino’… O no…??? jeeeeee…

Necesidades básicas 2

La vida de relación/convivencia/pareja con Luciano va por carriles realmente impredecibles y que son de no creer. Parece que los anillos de ‘compromiso’ realmente nos hubieran comprometido el uno con el otro y desde ese momento, estamos disfrutando de la vida y de nosotros como nunca antes. El diálogo y la comprensión priman por sobre todas las cosas y realmente somos muy felices. Tanto que los dos tememos que estemos pasando por la calma que anuncia la tempestad. Aún así disfrutamos de esta ‘calma chicha’ (serenidad) totalmente.

Y como buenos novios y futuros esposos nos brindamos el uno al otro en todo momento y tratamos de disfrutar y hacer disfrutar al otro de nuestra presencia. El diálogo del sábado continuó más o menos así:

Yo: ahora que se fue el Nachito, explicame bien eso de que yo no te ‘atiendo’ (tener sexo satisfactorio)…

Luciano: no, no, yo no dije que vos no me ‘atendías’, eso lo dijo el Nachito…

Y: ah, y entonces?

L: no, lo que yo trataba de decirte, es que tengo ‘otras’ necesidades que no están satisfechas…

Y: bueno, más o menos es lo mismo… no te gusta como tenemos sexo?

L: nooooo… dale con eso! El problema no sos vos, soy yo! Lo que pasa que yo quiero otra cosa… quiero ser ‘activo’, entendés? Me re ‘va’ (gusta) ser pasivo con vos y todo eso pero también la quiero ‘poner’ (penetrar)…

Y: ah, bueno, pero yo no me niego a ser ‘pasivo’ y que vos seas ‘activo’… a mí me gusta ser ‘pasivo’ con vos, gil, me va, me re va y siempre me va a ir!

L: lo que pasa que yo no quiero ser ‘activo’ con vos. Entendeme. A mi me gusta ser ‘pasivo’ con vos y por eso te elegí y por eso estoy acá y por muchísimas cosas más que me das y que me gustan de vos pero yo no quiero ser ‘activo’ ni con vos ni con cualquier otro gay. Yo quiero ser ‘activo’ con una ‘mina’…

Y: …

L: el día que fuimos a la ‘joda’ (fiesta) que hizo el curso de Kevin, te acordás? Bueno me re ‘copó’ (gustó) bailar con la ‘minita’ y me calentó ‘mal’ (mucho). La ‘guacha’ (pícara) no me dejó hacerle casi nada, solamente la besé y la franeleé (caricias impúdicas) que me pusieron a ‘mil’ (al máximo de la excitación). Pero no quiso hacer más nada porque había ido con el hermano y tenía miedo que la viera, Así que me dio el ‘celu’ (celular/móvil) para hablarnos y combinar para vernos otro día y hacer ‘algo’ (tener sexo)…

Y: ah… Y? 


L: lo que te quiero decir, es que yo soy bisexual: me gustan las mujeres y también los hombres. De todos los hombres, el único que me gusta sos vos y por eso te elegí y por eso estoy acá y por eso me quiero casar con vos y por eso quiero formar una familia y todo eso. Pero lo que pasa es que no somos iguales. Tus ‘necesidades sexuales’ las satisfacés conmigo o con cualquier otro ‘pibito’. Pero yo, además de satisfacerlas con vos, también tengo la necesidad de ‘hacerlo’ (tener sexo) con una mujer. Y eso es lo que quiero y esa es mi necesidad ‘insatisfecha’. Entendés? ‘Aguantame’ (esperame) que voy al baño…

Y me quedé solo. Y me puse a pensar. Y sí, Luciano tiene razón. Nunca me había puesto a pensarlo de ese modo, pero ahora lo entiendo a Luciano. Siempre pensé en el bisexual como alguien que le gustaban los varones y las mujeres y se satisfacía con uno u otro sexo indistintamente pero nunca pensé que la ‘calentura’ (excitación) se les diera en esa forma! Es decir, él puede tener sexo gay conmigo pero también necesita tener sexo ‘hetero’ con una ‘pibita’, Y obvio que tiene y debe ser así! Claramente, él busca la ‘otra’ satisfación. La del ‘otro’ sexo. No busca otro ‘chico’, busca una ‘chica’.

Y es comprensible. Necesita coger/follar a una chica. Y aunque la idea no me gusta mucho, porque sé que un pibito puede convertirse en mi competencia, pero de todos modos, la competencia sería más justa. Todo quedaría librado al físico, la belleza o la personalidad. Pero con una ‘mina’ no puedo competir, por que no solamente ofrece a los heteros, la boca y el culo, sino también la vagina y las tetas. Y sé que, esas cuatro cosas a los ‘heterosexuales’ los enloquece. Por eso, si Luciano quiere una boca y un culo de un varón me tiene a mí pero si Luciano quiere además, una vagina, qué le doy?

Cuando Luciano volvió del baño se me sentó encima mío, me abrazó y me besó en la boca y me dijo que era muy feliz conmigo: una, por lo que éramos como pareja y la otra, porque lo entendía y lo aceptaba con sus cosas buenas y sus cosas malas. Así que el diálogo continuó así:

Yo: mirá, la pensé bien y te entiendo que sentís y tenés otras ‘necesidades’ que yo no tengo, así que no me queda otra que aceptarlo. Así que si querés tener sexo con una ‘minita’, dale para adelante. Yo te ‘banco’ (yo te apoyo)…

Luciano: de verdad me lo decís? No te enojás? Yo solamente quiero sacarme las ganas de coger/follar con una ‘pibita’, no la quiero para otra cosa… No busco novia ni quiero relacionarme sentimentalmente con nadie. Solamente quiero que una mina me saque la leche. Entre nosotros no va a cambiar nada. Yo voy a seguir siéndote fiel como hasta ahora y quiero que vos sigas siendo mi macho hasta que me muera, pero necesito cogerme de vez en cuando a una ‘mina’, entendés?

Y: si, te entiendo… Cómo querés hacer?

L: pensaba llamarla a Lucila, la pibita que conocimos el otro dia en la ‘joda’ de Kevin. Me re ‘calentó’ (excitó) y me tiró toda la ‘onda’ para hacer algo pero con el asunto del hermano no se animó a hacer nada…

Y: y como vas a hacer? Te la querés traer acá?

L: no, no sé, no lo había pensado… No te ‘jode’ (molesta) si la traigo acá? Le hecho un par de  ‘polvos’ (eyaculaciones), me saco las ganas y te juro que nos vamos… Te parece?

Y: creo que es lo mejor… Vos quedate ‘piola’ (tranquilo). Le aviso al Nachito y al Tato que te dejen la casa libre durante unas cuantas horas, así te la traés y te la cogés/follás tranquilo… te parece?

L: sí, obvio, estaría genial! Después soy todo tuyo!

Y: quedamos así entonces? Ah, aprovechando que estamos solos y que Kevin no viene, que te parece si…?

L: dale, sos mi hombre y me encanta ser tu mujer…

Y: y a mí me encanta ser tu hombre… jeeeee…

Necesidades básicas 1

Días pasados estuvimos ayudándole al Nachito a hacer un ‘TP’ (trabajo práctico) que le habían pedido en el colegio. El tema que le tocó era sobre las ‘necesidades básicas humanas’. La verdad que es un tema bastante interesante y con mucho material desde el lado que se lo mire. Para eso se juntó en casa con varios chicos del curso, pero, ninguno de estos ‘pajaritos’ (léase ‘pajeritos’, o sea, pajeros/masturbadores chiquitos) tenían/tienen el suficiente ‘training’ para hacer un trabajo de investigación. Y viendo que no iban a llegar a ningún puerto, decidí darles una mano y ayudarlos.

Se juntaron el sábado pasado, día que Luciano eligió para ir a la casa de la madre y ‘mamenguear’, así que yo estaba solo. Los pibitos se reunieron en casa, todo el grupo del Nachito, para hacer este TP. El tiempo que perdieron para ponerse a trabajar fue increíble. ‘Boludearon’ (tontearon) a más no poder, hablaron de ‘bueyes perdidos’ (cualquier cosa), hicieron mil bromas, se reían de cualquier pavada y se dedicaron a investigar faltando pocos minutos para el mediodía. Obviamente, el mediodía llegó rápido y los ‘pajaritos’ no habían hecho nada ni tampoco tenían nada para hacer.

Las 12 del mediodía había sido la hora estipulada para terminar el trabajo y apenas si es que tenían algo como para empezar. Con ese panorama, decidieron repartirse los temas para investigarlos individualmente cada uno en su casa, hacer el trabajo de investigación, redactar un texto y volver a reunirse al día siguiente para cada uno exponer lo que había hecho y juntar todo en un solo trabajo. Así fue que, cuando nos quedamos solos, almorcé con el Nachito y con el Tato. Fue en ese momento, que el Nachito dio la última voz de ‘alarma’ y nos rogó la ayuda necesaria para hacer el TP.

El Tato no podía quedarse porque tenía que hacer no sé qué cosa y si bien yo, tenía que ir a buscar a Luciano a la casa de la madre, no tenía planes para la tarde, así que decidí que le podíamos dar la ayuda que el Nachito me estaba pidiendo. Así que eso fue lo que hicimos. Mientras yo iba a buscar a Luciano, el Nachito levantaría las cosas de la mesa, lavaría, secaría y ordenaría todo y tendría preparado todo para cuando Luciano y yo volviéramos. De esa manera, Luciano podría dormir un rato de siesta mientras yo ayudaba al Nachito o también Luciano, si quería, podía ayudar.

Y esto último fue lo que pasó. Luciano decidió ayudar también al Nachito. Así que entre los tres, nos abocamos a investigar sobre el tema. En una hora, habíamos reunidos muchísimo material de libros y también de internet. Nos llevó media hora más clasificar todo lo que habíamos encontrado y una nueva hora, para ‘armar’ un texto coherente que abarcara todo lo que era necesario saber y hacerle comprender al Nachito de qué se trataba todo. Y para que el Nachito interiorizara lo que habíamos hecho, lo sometimos a un extenso interrogatorio que nos garantizara que había comprendido el tema.

Logrado esto, decidimos relajarnos y descansar del trabajo intelectual al que nos habíamos sometido voluntariamente. Y a falta de mejor cosa para hacer, preparamos café y mandamos al Nachito al minimarket de abajo para que comprara algunas masitas rellenas para acompañar el café. Cuando el Nachito volvió nos encontró a Luciano y a mí comentando algunas particularidades del tema y de la realidad argentina por la que estamos atravesando. Fue en ese momento, que Luciano dijo que él también tenía necesidades básicas ‘insatisfechas’ lo que dio lugar al siguiente diálogo:

Nachito: qué, Luckitas no te ‘atiende’ (no te coge/folla)?

Yo: qué decís ‘gil’ (tonto)?

Luciano: jajajaja… no, no es eso… pero es algo parecido…

Y: como parecido?

L: sí, quiero decir que a veces siento que no estoy satisfecho plenamente, pero en la parte sexual…

N: o sea que es como yo digo, Luckitas no te ‘atiende’ como a vos te gustaría…

L: no, boludo, no es eso… Con tu hermano todo bien pero yo siento a veces que quiero hacer otras cosas…

Y: pará Luciano, este es un tema que tendríamos que hablar nosotros y no meterlo al Nachito en estas cosas que son muy ‘nuestras’ y que además, es chiquito…

N: primero yo no soy ‘chiquito’ y después, que tiene que ver boludo, a ver si yo no sé que hacen ustedes cuando tienen sexo…

Y sí, tiene razón. Recién ahí me cayó la ‘ficha’ (me di cuenta) que Nachito ya no era un ‘pibito’ como yo creía. Que había crecido aunque yo lo veía igual que cuando miraba a Barney. el puto dinosaurio rosa. La verdad que hay muy poca diferencia entre Luciano y él. Tanto en físico como en edad, o en gustos, ‘modismos’, giros idiomáticos, costumbres y demás. Recién ahora me doy cuenta cuánto creció el Nachito y que Luciano, definitivamente, todavía es un ‘nene de mamá’. Ahí entendí lo que debe haber sentido la madre de Luciano cuando Luciano le dijo que era mi pareja.

Creo que mi reacción sería la misma que la reacción de la madre de Luciano, si el Nachito un día me llegara a decir que un tipo se lo está cogiendo y no conforme con eso, que se quiere ir a vivir con él! No sé como yo reaccionaría. Quizás igual que la madre de Luciano? La primera impresión debe ser terrible! Más porque aunque mi mamá haya puesto el dinero para la manutención del Nachito, los últimos 10 años, lo crié yo. Mal o bien lo crié yo y realmente eso es lo que importa! Y que venga el hijo de puta que se lo quiera llevar para cogérselo a diario? No sé, únicamente sobre mi cadáver!

Obviamente que después ‘pesan’ otras cosas, como sería la felicidad del Nachito o su bienestar en todo sentido, o que yo sepa que aunque se lo cojan todos los días, él se siente realmente bien y es feliz y todo eso, no sé, no terminaría de aceptar al tipo aunque de a poco lo miraría con otra cara. Y supongo que algo parecido es lo que le está pasando a la madre de Luciano. Y así, de pronto, los vi tan chiquitos y tan grandes al mismo tiempo que es de no creer! Así que les tuve que reconocer lo que me estaba pasando y lo que estaba sintiendo en ese momento. Y el diálogo siguió así:

Yo: sí, la verdad, que tengo que reconocer que ya no sos un ‘pendejito’ (preadolescente) aunque todavía me parecés que sos tan chiquito…

Nachito: viste? vos me seguís viendo como un pendejito… pero pendejito no soy…

Luciano: obvio que no sos ningún pendejito… además estás bien ‘bueno’ (atractivo) para llevarte a la cama…

Nachito: uuuhhhhh… contá conmigo el día que quieras si Luckitas no te ‘atiende’ porque yo te puedo ‘atender’ (coger/follar) sin problemas… jajajaja… es broma, es broma, lo digo antes que Luckitas se ‘caliente’ (enoje)… bueno, me parece que ustedes tienen que hablar cosas de ustedes, así que yo me las ‘tomo’ (me voy)…

Luciano: jajajaja… lo voy a tener en cuenta… mal no estaría, eh, Nacho?

Y: lo que me faltaba! Otro ‘sopla-nucas’ (coge/folla putos) más en la familia! Como si fuéramos pocos! Encima, mi novio y futuro esposo, me metería los cuernos con mi propio hermano… 

L: y bueno… como vos decís, ‘gustos son gustos’…

N: sí… no te gustaría compartir tu novio con tu hermano más amado?

Y: no! no me gustaría! y mejor ‘tomátelas’ (andate) pendejo, antes que me arrepienta y cometa ‘incesto’ con vos… jeeeeee… 

(sigue)

Angelito

Los últimos ‘faltazos’ de Kevin a los encuentros de los miércoles fueron por culpa de su viaje a Bariloche. Está en 5º año del colegio secundario y van a viajar a Bariloche en su viaje de fin de curso. Claro que el final del curso es en diciembre, que es cuando se hace el acto de fin de curso, el de colación de grados y la cena correspondiente. Pero, en diciembre acá es verano y Bariloche, por muy al sur que esté del país, en verano no hay nieve. Y Bariloche sin nieve es linda pero no es lo mismo.

Así que el viaje a Bariloche del fin del secundario, todos lo hacen en julio o en agosto. Kevin va a hacer su viaje en agosto. Creo que la primer semana, aunque no estoy muy seguro de eso. Y para recaudar más ‘fondos’ (dinero) que utilizará el grupo y se dividirán equitativamente, hicieron una ‘joda’ (baile) el viernes pasado. La empresa que contrataron, les dio la discoteca, la música y las luces. Ellos se quedan con la ganancia de la ‘barra’ (bar) y los estudiantes con el dinero de las entradas.

Así que cada estudiante debe vender la mayor cantidad de entradas que le sea posible y ese dinero, será exclusivamente para gastos personales. Además, los del curso de Kevin, organizaron diferentes actividades para recaudar dinero extra. Y a fin de organizar todo eso, se reunían los miércoles, día elegido por Kevin, para venir a casa a sacarnos las ganas de tener sexo con él y las ganas de él, de ser, nuestra ‘minita’ y juntar dentro suyo, toda la leche de la que somos capaces de echarle adentro.

Pero, volviendo al tema de la ‘joda’, la hicieron en viernes pasado y para ayudarlo económicamente, Luciano y yo, le compramos dos entradas, pero le aclaramos, que solamente lo hacíamos para colaborar con él y no para ir a bailar, ya que la ‘movida’ mucho no nos gustaba. Incluso, le anticipamos que posiblemente no iríamos, pero Kevin estaba fascinado de poder vernos e insistió tanto para que fuéramos que finalmente accedimos.

Cuando llegamos, ya avanzada la madrugada, el lugar estaba repleto de adolescentes de todas las edades, tamaños y condición. Mi cara de ‘nene’ me hizo pasar desapercibido, pero no creo que allí hubiera muchos ‘chicos’ de 25 años. Viéndolos juntos, tantos nenas como varones, me dí cuenta que ‘chiquitos’ son. En el colegio, eso no lo había notado. Quizás porque están con el uniforme del colegio o porque nos rigen normas de convivencia precisas. Pero ahí, en la ‘disco’, todo era diferente.

Apenas entramos, vino Kevin a nuestro encuentro diciéndonos que nos quería presentar a unos amigos del barrio, esto es, un ‘pibito’ más y tres ‘minitas’, con los cuales Kevin es más amigo y se relaciona con ellos más que con los otros. Saben de su ‘orientación’ y lo aceptan. Aunque ‘dios los cría y el viento los amontona’, Kevin, nos dijo en secreto, que el otro ‘pibito’ también era gay y que dos de las ‘pibitas’ eran lesbianas.

Así que con ellos fue que intimamos y tratamos de alguna manera, de relacionarnos. Con la música ensordeciéndonos, hablamos como pudimos, hasta que una de las ‘pibitas’ le propuso a Luciano ir a bailar. Luciano aceptó y las otras dos, aduciendo no sé qué cosa que no entendí, se fueron hacia otro lado. Fue en ese momento, que el ‘pibito’ que se llama ‘Maxi’ (Maximiliano), me dijo si lo acompañaba a la ‘barra’ (bar) para beber algo.

Estuvimos esperando un buen rato para pedir nuestras bebidas. Luego, Maxi me dijo que quería ir al baño y que lo acompañara. Creo que con esa invitación, Maxi me indicó que su pileta tenía agua y quería que yo nadara en ella… jeeeee… Los baños, ubicados atrás de la ‘barra’ de la disco, tenían un hall mal iluminado que comunicaba el acceso a los baños y a un pasillo que servía como ‘salida de emergencia’. Y como los baños también estaban llenos de chicos, también tuvimos que esperar.

Cuando salimos de los baños, vimos que algunas parejas salían, por la puerta de emergencia, a un patio y jardín de verano que no estaba habilitado. Nosotros nos asomamos pero todo estaba oscuro y hacía mucho frío para estar ahí, salvo que la ‘calentura’ fuera más grande… jaaaaaa… Y aprovechando el lugar oscuro y solitario del pasillo de la salida de emergencia y del hall, lo ‘encaré’ a Maxi y empecé a ‘meterle mano’ (acariciarlo) descaradamente.

Maxi al principio intentó resistir mis deseos. Pero sabiendo que pisaba suelo ‘firme’, mientras intentaba convencer a Maxi con palabras tranquilizadoras y bonitas, mis manos recorrían el cuerpito del ‘pibito’ que no atinaba a nada, más que a susurrar algo que no alcanzaba a entender. Maxi no resistió mucho. No era un ‘diosito’ ni tampoco un ‘semi-diosito’ pero tenía algo de ‘angelito’. Así que decidí llevarlo hacia un ángulo de la sala, donde nos podíamos mantener oculto de las miradas.

Allí hice con el ‘pibito’ lo que yo quería. Maxi, ya habia cedido y la poca resistencia del principio, directamente en ese momento, no existía. Tomé la iniciativa y le dije que me gustaba mucho. Aceptó que lo besara en la boca y en el cuello y que le llevara una de sus manos a mi sexo. Mientras tanto, lo sujeté por las nalgas, lo atraje hacia mí y lo besé profundamente. Maxi me desabrochó el pantalón y me sacó la pija que tenía parada de hacía rato y comenzó a masturbarme.

Presionándole los hombros, hice que Maxi se arrodillara y me ‘peteara’ (felacionara)… Yo me había colocado de espaldas detrás de un gran cortinado que había en el lugar. O sea que nadie nos veía y nosotros no veíamos a nadie tampoco. Maxi, me demostró que su arte chupador no era el mejor y que tenía mucho por aprender, pero ya tendría tiempo para adquirir los secretos de una buena ‘felación’. Mientras, yo intentaba disfrutar del rítmico movimiento que el ‘pibito’ le hacía a mi pija con su boca.

Así y todo, le avisé que estaba por acabar y contrariamente a lo que yo deseaba, se negó que terminara dentro de su boca, por lo que toda mi eyaculación, salió despedida sin destino alguno, mientras Maxi seguía pajeándome. Maxi terminó al rato nada más, con una masturbación rápida y descontrolada. Nos arreglamos la ropa, nos volvimos a besar varias veces y regresamos al lugar donde estábamos originalmente.

Luciano y la ‘minita’ estaban sentados en unos sofás. Cerca de ellos, había otras parejas y otros chicos que no conocíamos. Le dije a Maxi que me acompañara a la ‘barra’ a comprar algo más para beber y allá fuimos. En el camino, Maxi me propuso que nos volviéramos a encontrar, que yo le había gustado y que también le había gustado mi forma de ser. Yo acepté volver a verlo. Para eso intercambiamos nuestros números de celular y otros datos para encontrarnos en otro momento. Cuando regresamos, las dos ‘lesbis’ junto a la que había bailado con Luciano, le insinuaron a Maxi sobre la posibilidad de irse. Maxi les dijo que sí. Así que se despidieron de nosotros y me quedé con Luciano, solos, mirándonos sin saber que hacer. En eso, apareció Kevin, totalmente eufórico y nos preguntó si estaba todo bien. Le contestamos que sí y que ya nos íbamos. Kevin nos dijo si lo dejábamos ir a ‘dormir’ con nosotros a mi casa, como siempre. Nosotros nos miramos pero no pudimos decirle que no… jeeeee…

Compromiso

El sábado 9 de julio, feriado nacional, pero laborable con toda la ‘malaria’ (mala situación económica) que tenemos los argentinos, pasé a buscar a Luciano a eso de la 1 pm por la puerta del edificio donde vive la madre. Apenas llegué le mandé un mensaje de ‘wsp’ para avisarle que lo estaba esperando en la puerta del edificio. Luciano demoró algunos minutos en bajar. Traía un paquete entre sus manos que seguramente sería la ‘sorpresa’ que me había anunciado.

Apenas subió al auto, me besó y me entregó el paquete diciendo que era para mí. La verdad que la sorpresa fue una verdadera sorpresa al saber que era para mí. Al principio, pensé que era algo que me había comprado pero al envoltorio lo habían hecho así nomás, por lo que deduje que él mismo lo había envuelto. Igualmente lo abrí con cierta expectativa porque si bien el paquete no era grande ni pesado, tampoco era chico o liviano: lo apoyé en mi falda para poder quitarle el papel.

Realmente, fue una sorpresa ver que era una ‘torta’ (pastel, tarta, bizcocho o como le llamen en los lugares donde viven los que leen esto), cubierta con chocolate y con una tarjeta que la acompañaba escrita por la madre de Luciano, que decía simplemente: ‘Ojalá sean felices’. Ese mensaje me sorprendió tanto o más que la torta. Más sabiendo que la madre de Luciano era la autora de ambas cosas. Qué significaba ese regalo? Cómo entender ese mensaje? Qué era lo que estaba pasando?

Al principio fue una especie de shock. Lo miré a Luciano que también me miraba esperando mi reacción. Lo único que atiné a hacer fue darle un beso en la boca. La madre nos estaba reconociendo como ‘pareja’? Era de no creer! Hacia tan solo un poco más de un mes atrás que quería ver como me pudría en la cárcel y en ese momento? Cómo se entendía? Quién entiende a las mujeres? Yo por lo visto no. Ni a ésta, ni a mi vieja, ni a ninguna. Ni siquiera a la Agus que es la única mujer que amo.

Todo ese reconocimiento viene gracias al trabajo ‘hormiga’ de Luciano. Más que nada, en todos estos viernes que no hizo más que hablar bien de mí, de lo bien que se sentía, de lo feliz que era y de asegurarle a la madre que ‘todo’ estaba realmente bien. Claro que solamente le habló de nuestra convivencia y como nos arreglábamos para llevar adelante nuestra convivencia, sin dar detalles de nuestra vida sexual ni nada de eso. Algo así como ‘hablamos de todo pero de esto no se habla’.

De todos modos, Luciano estaba exultante y me contagió su entusiasmo y su alegría por el reconocimiento de la madre. Para él, era muy importante. Y creía que también lo debía ser para mí. O al menos, eso es lo que yo debería sentir. Eso me dijo. También me propuso que hiciéramos un íntimo ‘compromiso’ mutuo. Un ‘compromiso’ de seguir amándonos como hasta ese momento y en vista a un futuro compromiso mayor: nuestro ‘casamiento’. Con esa palabra, yo entré en estado de shock.

Luciano quería que nos comprometiéramos para que en un futuro más o menos cercano, nos ‘casáramos’. Según él, el  ‘compromiso’ le iba a dar mayor seriedad a nuestra relación de pareja. Serviría para terminar de conocernos y la convivencia haría el resto. Y dentro de un tiempo, estaríamos en condiciones de ‘casarnos’, ‘adoptar’ chicos y alcanzar la plenitud como matrimonio gay. Luciano estaba (está) totalmente convencido que será como en los cuentos: ‘y vivieron felices’.

Yo creo que el ‘compromiso’ no es necesario y menos, para darle más seriedad y seguridad a nuestra pareja. Porque ya va casi un año de convivencia y todavía no tuvimos discusiones ni peleas serias. Pero a Luciano le gustaba la idea, estaba entusiasmado y me hizo entrar a mí en su estado de ánimo. Así dadas las cosas, el lunes a la tarde, me propuso hacer una ‘ceremonia’ de compromiso secreta y con anillos incluidos que podríamos hacer aprovechando las vacaciones de invierno.

Con esa idea, el martes 12 a la tarde, nos encontramos en el centro para comprar anillos de compromiso. Conseguimos anillos de oro muy lindos y nada que ver con la hechura de los usuales anillos de compromiso. Estos tenían cierto trabajo de orfebrería que estaba muy bueno y al que hicimos grabar por dentro, nuestros nombres, el mes y el año. De ahí, fuimos a varias agencias de viajes a consultar precios para hacer un viaje corto de fin de semana.

Lo único que conseguimos fue para ese mismo fin de semana: un viaje a las cataratas del Iguazú, de 4 días y 3 noches, en avión y alojamiento con media pensión en un hotel de 5 estrellas, ubicado frente a las cataratas. Y el precio, alrededor de 400 dólares cada uno, me pareció que no era caro por todo lo que nos ofrecían. Claro que tuvimos que decidirnos en ese momento. Mi temor era porque Luciano tenía que faltar al trabajo durante dos días. Yo no tenía problemas, porque estaba en vacaciones.

Por otro lado, Luciano, a diferencia mía, no conocía las cataratas del Iguazú y quería que aprovecháramos la oportunidad a toda costa. Me rogó que le diera para adelante, que él se iba a encargar de que le dieran un permiso especial para faltar esos dos días. Y como sabe que con carita suplicante y ojitos desbordados de lagrimitas consigue lo que quiere, le di para adelante. Firmamos el contrato, pagué con mi tarjeta de crédito y ‘santas pascuas’! jeeeee…

El viaje fue una maravilla y disfrutarlo con un ‘diosito’ de 18 años es una experiencia única. Primero porque el lugar es paradisíaco. Segundo, porque para el que no conoce las cataratas del Iguazú, les digo que es altamente recomendable, no solo por las cataratas en sí, sino por el entorno en el que se encuentran (plena selva misionera). Tercero porque además, disfrutar de las atenciones y todas las comodidades que brinda a los viajeros un hotel de 5 estrellas es realmente fascinante.

Y finalmente, disfrutarnos sexualmente teniendo como fondo las cataratas del Iguazú es de no creer. Realmente fuimos (somos) muy felices y concretamos esa felicidad, la última noche, que cenamos en un restaurante a la luz de las velas, nos prometimos ‘fidelidad’ según la idea de fidelidad de Luciano y nos comprometimos a ‘casarnos’ si veíamos que nos seguíamos llevando tan bien como nos llevábamos hasta ese momento (y hasta ahora). Intercambiamos anillos, tomamos fotos, grabamos videos y recogimos mil anécdotas de ese momento y de todos los momentos y lugares que compartimos como ‘pareja’ porque decidimos no ocultar nuestra orientación sexual en ningún momento a pesar que la juventud de Luciano, causó verdadero ‘prurito’ entre nuestros ocasionales compañeros de viaje. Igualmente, la pasamos extraordinariamente bien y creo que Luciano, es el chico que no solamente colma todas mis expectativas sino el ‘diosito’ que tanto tiempo busqué… Qué más le puedo pedir a la Vida?

Reunión de dioses

Los viernes a la noche, es el día que eligió Luciano para ir a ‘mamenguear’ (buscar los mimos de su mamá). Ese día, como todos los días, regresa a casa tipo 18 horas, merendamos, nos duchamos, hacemos el amor, nos volvemos a duchar y generalmente, Luciano se va a cenar con la madre y el hermano. Se queda a dormir en la casa y al otro día, desayuna con ellos, para luego llamarme para que lo pase a buscar, antes o después del mediodía dependiendo si almorzó o no.

Eligió los viernes para ‘mamenguear’, porque son los viernes, el día que yo trato de reunir a los ‘diositos’ con el único fin de vernos y hacer un poco de ‘sociales’, compartir ese tiempo con ellos y pasarla bien. Generalmente, las noches de los viernes, hacemos asado. Si viene Franco (casi nunca viene), optamos por otro menú. Entonces, nos aprovechamos de Franco y de sus conocimientos de ‘chef’ y de ‘sommelier’ para degustar exquisiteces dignas de ‘sibaritas’.

Lo malo que tienen estas reuniones nocturnas de los viernes es: a) que no asisten todos los que deberían; b) que comenzamos mucho antes de la cena con la libación alcohólica; c) no está Caio, quien para el momento posterior a los postres, con su voz y música dulzona y romántica, creaba un ambiente irrepetible. Solamente, había que apagar algunas luces, dejar el lugar en penumbras y el alcohol y algún que otro ‘porro’, creaba el clima necesario para que cada encuentro sea inolvidable.

Claro que para ese momento, yo tengo que tomar ciertas previsiones, porque sé, que Luciano con la ‘fobia’ que le tiene a mis amigos, me deja esa noche, más solo que loco malo. Así que, me quedan dos cosas para hacer: o me dedico a la abstinencia sexual y miro como el resto se ‘encama’ aunque sea en las ‘tumbonas’ del balcón-terraza o me consigo una pareja, que cubra mis necesidades y que reemplace a Luciano, durante esas pocas horas (noche del viernes y madrugada/mañana del sábado).

Y como todos saben que Luciano no va a estas reuniones, el viernes pasado, que fue feriado y no pude ‘encontrarme’ con Carlitos en el colegio, el ‘pibito’ no tuvo mejor idea que decirle al ‘pollito’ si podía asistir al encuentro. Adujo que el Bebo regresaría ese fin de semana ‘largo’ al pueblo donde vive y era una buena oportunidad, para no quedarse solo en la casa. Al ‘pollito’ y al Matius les pareció bien la sugerencia y le dieron el ‘ok’.

Lo que Carlitos omitió fue decirle al ‘pollito’ que en el colegio, en el horario de entre turnos, nos estamos viendo para hacer algunas ‘cositas’ non sanctas de las que el Matius está enterado pero el ‘pollito’ no. Y como el Matius sabe que yo iba a estar solo, convenció al ‘pollito’ que era una buena idea y le dieron para adelante. Lo que el Matius no sabía, que esa misma noche, iban a aparecer, otros ‘diositos’ que están ‘solteros’ y andas solos por la vida y que todavía nos deseamos mutuamente.

No sé qué fue lo que pasó pero la invitación, salió por el grupo que tenemos de ‘whatsapp’ como sale siempre. Y como siempre, fueron contestado a cuenta-gotas y poniendo excusas de que quizás no pudieran asistir y esto y aquello. La ‘cosa’ fue que el viernes a la mañana, tenía la respuesta afirmativa de todos. Sí, todos vendrían a casa ese día. Y como hacía bastante que no nos juntábamos,  tanto la ‘previa’, la cena y la sobremesa estuvieron espectaculares. Una verdadera reunión de ‘diositos’.

Claro que no sólo vinieron los ‘diositos’ sino que también trajeron ‘cola’ (acompañantes). Y acá tengo que hacer mención de algo que no voy a terminar de comprender, aunque sí de aceptar. Cómo puede ser que semejantes ‘dioses’ porque algunos ya no somos más ‘diositos’, elijan chicos y no tan chicos, carentes de atractivo como ellos o definitivamente feos del lado que se los mire? Esto corrobora que el amor es ‘ciego’ y que cualquier ‘mortal’ puede alcanzar a los ‘diositos’ olímpicos.

Igualmente, conversamos y nos reímos mucho. Nos bebimos hasta el agua de los floreros y compartimos algunos ‘porros’ y corrieron algunas otras sustancias también. Recordamos cientos de anécdotas. Sacamos fotos y grabamos videos. Cantamos, escuchamos música y bailamos. Finalmente, algunos, con las primeras luces del amanecer, se fueron. Otros pocos (léase el ‘pollito’, Carlitos, Tomi, el Sebi, el Gasti y el Matius), me ayudaron antes de irse, a limpiar, acomodar y ordenar todo.

Finalmente, quedamos el Tomi y yo. Y aunque hacía mucho tiempo que no teníamos sexo entre nosotros y nada ni nadie podía hacer nada para evitarlo, el cansancio nos ganó y aunque nos desnudamos y acostamos en mi cama, no hubo más que ‘transa’ light porque por más que estábamos excitados, el cansancio, el alcohol y la droga alojados en nuestro cuerpo, pudieron más que nuestra calentura y nos quedamos profundamente dormidos.

Me despertó el sonido de mi celular, cuando ya era mediodía. Luciano era quien me llamaba y me decía si podía pasar a buscarlo en una hora, más o menos, por la esquina de siempre. También me dijo que tenía una sorpresa para mí pero no me quiso anticipar nada. Le dije que me adelantara algo y que no me dejara con la expectativa, pero me contestó que era mejor la sorpresa, ya que a él lo había sorprendido y suponía que a mí me iba a sorprender mucho más. Le dije que bueno, que estaba bien y que me diera tiempo para ducharme y vestirme, pero que se atuviera a las consecuencias, porque pensaba cogerlo tanto ese día por todo lo que me estaba haciendo sufrir por no decirme que clase de sorpresa era. Así que me levanté, me duché y me vestí. Le dejé una nota a Tomi que seguía durmiendo y me fui a buscar al ‘pibito’ que me está haciendo tan feliz últimamente…

Preguntas abiertas

Durante la semana me pasaron algunas cosas que me hicieron reflexionar más de la cuenta. Supongo que acostumbrados que todos los miércoles, Kevin venía a casa, buscando siempre ‘más’ y nosotros que no dejábamos que se fuera con las expectativas sin complacer, hicieron que esta semana, cuando el ‘pibito’ no apareció por casa, como nos tenía acostumbrados, quedamos desconcertados, sin saber qué hacer y en modo ‘on’ y listo para entrar en ‘funcionamiento’ cosa que no ocurrió.
Habían pasado más de 30 minutos del horario de llegada al que nos tenía acostumbrado Kevin, cuando recibimos su mensaje de ‘whatsapp’ diciéndonos que no vendría.  Nos quedamos mirándonos uno al otro. sin saber qué hacer. Para colmo, no daba indicios del por qué no vendría. Claro que no tenía obligación de venir ni tampoco de darnos explicaciones de la causa por la cual no vendría. Pero nos quedamos como ‘vacíos’ y sin saber cómo reaccionar ni qué hacer.
Finalmente, Luciano, decidió seguir con la ‘rutina’ de los miércoles pero solamente con nosotros dos. Así que merendamos como dios manda y luego nos duchamos, pero como teníamos más tiempo que comúnmente, lo hicimos separadamente. Primero lo hice yo, mientras Luciano, limpiaba lo que habíamos ensuciado en la merienda y acomodaba todo. Después, mientras él se duchaba, yo rehice la cama, ajusté el termostato de la calefacción y sin vestirme, esperé que Luciano regresara.
Como lo hace siempre, Luciano salió del baño totalmente desnudo, mojado y ansiando que yo lo secara. La verdad que es toda una ceremonia la del secado. Me acostumbré hacérsela mientras Luciano, como un gato se ovilla y se estira, ofreciéndome sus diferentes partes corporales. Y mientras lo secaba, comenzó suavemente a ronronear como si de verdad fuera un gato. Y eso me trastornó y más me trastornó, cuando se dio vuelta de espaldas y todo su culito quedó a mi merced.

La belleza de ese ‘pibito’ es extraordinaria. Todavía no entiendo como un varón puede ser tan bonito. Sin dudas, no es el único en el mundo, pero… La naturaleza esculpió la belleza en su cuerpito adolescente y también en su carita, hasta afeminándole algunos rasgos masculinos. Tiene las características que busco en los chicos que considero ‘diositos’ pero aún más acentuadas y mientras admiraba a ese ‘púber’ que se me ofrecía desnudo comencé a pensar.

Pensé qué era lo que yo buscaba en los ‘pibitos’, si Luciano me lo ofrecía todo? Porque más allá de su belleza física y aunque tenga una personalidad de características ‘bipolares’ y ciertos comportamientos extraños totalmente comprensibles con la edad que tiene, por sus contradicciones y por todo lo que pasó durante parte de su infancia y adolescencia, es un ‘super-diosito’ del lado que lo mire. Cualidad que siempre busco en mis ‘diositos’ es lo que le sobra.

Cuando estaba secando las nalguitas de Luciano, éste se arqueó de repente y subiendo el culito, se tomó con ambas manos de los glúteos, los abrió y me ofreció ese agujerito rosado que sabe que me vuelve loco, con solo verlo. Obviamente, que no pude resistir la tentación y reemplazando sus manos por las mías, me dediqué a pasar mi lengua y chupar con fruición, mientras Luciano intentaba una masturbación pre-meditada. Así estuvimos un largo tiempo hasta que decidí cambiarlo de posición.

Su boquita estaba libre y mi pija cabeceaba nerviosa y ya dispuesta a vaciar su contenido seminal que había estado alojando por unos largos minutos. Así que, haciendo un ’69’ espectacular, yo me dedicaba a su agujerito anal y de tanto en tanto, le hacía con mis manos, algún movimiento masturbatorio a Luciano. Él, mientras tanto, dejaba ensalivada toda mi pija. Tanto habrá llegado nuestro ‘climax’ que eyaculamos casi juntos, con el tiempo justo, para anunciárnoslo.

Retuvimos y tragamos aquel blanco y espeso néctar vital que despedimos pero no dejamos de hacer lo que veníamos haciendo, sino que redoblamos esfuerzos y aunque disminuimos intensidad, ambos seguimos con nuestro ‘metier’ (ocupación). A pesar de haber ‘acabado’ (eyaculado) mi pija daba señales de que nada había pasado y aquello no había sido suficiente, para calmar mi excitación, porque mi pija seguía tan erecta y dura, como una hora antes.

Así que decidí acomodar a Luciano y en la posición del ‘perrito’ lo penetré tan despaciosa, cuidada pero exquisitamente hasta que sentí que mis testículos hacían ‘tope’ en su agujerito. Luciano gimió un poco (bastante), quiero imaginar que de placer y no de dolor y comencé con mis movimientos ondulatorios. Lo mantenía a Luciano, firmemente tomado por uno de sus hombros y por sus cabellos, obligándolo a tirar su cabeza hacia atrás y soportar estoicamente cada una de mis embestidas.

Así volvimos a estar un buen tiempo, cuando decidí volverlo a cambiar de posición y colocar a Luciano de espaldas, con sus piernas rodeando mi cintura, totalmente abierto y completamente empalado. Esa es la posición que más me gusta, porque me permite no solamente sentir placer sino también poder masturbarlo a mi antojo, ver el goce en su cara o sencillamente, arrojarme sobre él y besarlo mientras aumento o disminuyo la velocidad y la intensidad de la penetración.

Minutos después, los hectolitros de leche que despido cada vez que penetro a un ‘diosito’ que me gusta mucho, invadían el cuerpito de Luciano con destino incierto. Después nos pusimos de lado, con mi pija todavía cabeceante, adentro de Luciano, desagotando la poca ‘leche’ que me quedaba y besándonos como desesperados. Luciano me miraban transmitiéndome miles de sensaciones y sentimientos, una mejor que la otra. Y sus brazos y piernas me rodeaban, atrapándome totalmente.

En ese fugaz instante, me di cuenta de muchas cosas: Luciano me satisface como compañero, amigo, novio y amante. Lo amo y siento que me ama, como pocas veces amé o me han amado (quizás el Sebi o el Gasti en su momento). El resto fueron excelentes ‘compañeros de cama’ pero hasta ahí. Hubo sentimientos obviamente, pero no los sentimientos profundos que percibo con este ‘pendex’. Y si Luciano me ‘colma’ totalmente, en todas las facetas que me debería colmar una persona que amo, por qué sigo buscando ‘otros’ diositos? Qué es lo que busco en ellos? Quiero ‘anestesiarme’ de alguna manera, teniendo sexo para no ‘sentir’? Y qué es lo que no quiero ‘sentir’? No quiero exteriorizas mis sentimientos? Temo exteriorizarlos? Hace tiempos inmemoriales que no lloro. La última vez que lloré creo que fue por el Mati y porque no podía negarme a tener sexo con él. Y lloré de impotencia, cuando estuve solo y en el baño de casa. O fue cuando mi viejo, sacando verdades por mentiras, descubrió que era gay? Qué estoy tapando con mis actitudes y comportamientos? Por qué si siento que Luciano me da ‘todo’, yo sigo ‘buscando’? Qué es lo que estoy buscando? Cuántas preguntas abiertas y sin respuestas!

Kevin

Kevin es diferente a Mauro en casi todo. Recién tiene 17 años y es todo un ‘pollito’ por su inexperiencia y porque todavía tiene mucho camino por ‘recorrer’. Vive con su mamá en un barrio de clase media-baja, bastante alejado, ubicado al oeste de mi ciudad. Tiene dos hermanas ya treintañeras. O sea, que cuando Kevin nació, ellas eran adolescentes. Sus padres se separaron al poco tiempo de haber él nacido y de ahí que fue criado entre ‘algodones’ por su mamá y por sus hermanas.

Y ante la ausencia del padre y la falta del rol masculino, con quien identificarse, Kevin creció en un ambiente excesivamente femenino. A diferencia de todos nosotros (solamente el Ratita fue la excepción), Kevin admitió desde muy chico que era gay. De allí que pese a algunos intentos de su familia más cercana, que conoce su orientación, vive sin demasiados conflictos. Y lo que Kevin deseaba, lo concretó a sus 17 años, cuando ‘debutó’ teniendo sexo con nosotros formando un ‘trío’.

Porque los ‘gaycitos’ son así, especialmente cuando todavía son ‘vírgenes’ y están deseosos de ‘debutar’. Pueden llegar a hacerlo sin medir las consecuencias. Y como dice el refrán, ‘a río revuelto, ganancia de pescadores’, nuestra ganancia fue desvirgar a Kevin, quien confió en nosotros y nos permitió disfrutarlo, como realmente lo hicimos. Obviamente, el placer no fue recíproco porque el culito virgen de Kevin quedó maltrecho por unos cuántos días pero aún así, regresó por más.

Claro que a Kevin, por nuestra personalidad, nuestro físico o las dos cosas juntas, le gustamos, se excitó con nosotros y nos eligió para que lo desvirguemos. Pero no solamente eso, sino que despertamos en él cierta admiración que exteriorizó en diferentes momentos. Y desde ese primer encuentro, sigue viniendo a casa, alguno de los días de la semana o los fines de semana. que es cuando se queda a dormir con nosotros. Nos desea y quiere ser nuestro amigo ‘con derechos’.

Yo tengo miedo que pase lo que puede llegar a pasar o que es esperable que pase, porque aunque nuestros encuentros con Kevin son espaciados en el tiempo y solamente respondemos a sus necesidades y expectativas, no podemos evitar que los mismos sean terriblemente intensos. Y en nuestro último encuentro íntimo, mientras Kevin se duchaba y estando con Luciano a solas, le expresé mis temores: que ese ‘encandilamiento’ que siente Kevin, se transformara en ‘otra’ cosa.

Mi declaración no tomó por sorpresa a Luciano. Él también lo había pensado. Hasta ahí creía que lo ‘nuestro’ no era más que el encauzamiento de una necesidad adolescente que sentíamos todos. Creía que lo que llamaba la atención de Kevin es que somos gays pero absolutamente masculinos y de ahí que ‘vendemos’ una imagen de ‘machos’ situados dentro del rango de edades que prefiere. Y que es lo que él está buscando. Además vivimos una vida casi ‘ideal’ que cualquier gaycito o no envidiaría.

Y sino que les pregunten a los amigos del Tato o del Nachito que no hacen más que venir a casa para disfrutar de una libertad que en sus propias casas no tienen y que tampoco alcanzarían viviendo solos, porque la ‘onda’ que se respira en mi casa, la hace única. Pero una cosa es lo que nosotros disfrutamos y hacemos disfrutar a gaycitos y no gaycitos y otra cosa, muy diferente, son los sentimientos en juego en las relaciones que se establecen.

Ahondando en mis temores, tengo miedo que Kevin, se esté enamorando de nosotros. De uno (lo que sería comprensible) o de los dos, algo inusual y muy ‘traído de los pelos’ por lo poco comprensible pero… Solamente le expuse a Luciano, mis dudas y temores, las charlamos pero no las profundizamos. Y todo quedó ahí, pero al menos, pensamos en la rara situación que nos tocaría vivir con Kevin y también a nosotros, porque no estamos exentos de sentir ‘algo’ por el ‘pendex’.

Porque Kevin, por sus conductas y actitudes está despertando en nosotros, ciertos sentimientos, que le permiten ganar y conquistar un lugar en nuestro corazón. Será que el ‘pendex’ además de sexo nos da toda su ingenuidad, su impronta adolescente y todo su ser y con eso nos obnubila? Porque no todo con él, es sexo. También tenemos tiempo de conversaciones lindas y amenas y de disfrutar no sólo de su cuerpito sino también de toda su personita y de todo lo que nos brinda.

Pero si estuviera naciendo ‘algo’ hacia Kevin, no tendríamos que andar con ‘pies de plomo’? Porque si no es simple ‘calentura’, tendríamos que definir, qué sería? Amistad? Enamoramiento? Amor? Cuando un sentimiento es tan difícil de definir no sé qué es lo mejor. O mejor dicho, sí sé qué es lo que hay que hacer, pero no quiero esa solución para nosotros. Porque aunque digan que ‘lo que abunda, no daña’, tengo miedo de que al dejar libremente que estos sentimientos avancen, nos coloquen en una posición difícil de manejar.  Porque puede ser que Kevin se convierta en un elemento poderoso que se interponga en la relación que tenemos Luciano y yo, y que, a pesar de lo bien que la pasamos los tres juntos, termine ‘minando’ nuestra relación de pareja y personalmente no quiero que ocurra nada de eso. Al menos, por ahora…